Pobreza menstrual

¿Tenemos claro de qué estamos hablando cuando nos referimos a pobreza menstrual?

Bueno, al menos yo no lo tenía tan claro, pensaba que sólo tenía relación con la falta de dinero para adquirir productos de gestión menstrual pero me quedé corta, la pobreza menstrual, según la organización Plan International que promueve la igualdad de derechos entre niños y niñas, es la falta de acceso a productos sanitarios, educación sobre salud menstrual, e infraestructura para la gestión de los desechos. Es decir, poder gestionar la menstruación va más allá de sólo poder comprar productos de contención del flujo, sino de acceso a la información y de contar con las condiciones sanitarias mínimas para poder vivir dignamente este proceso.

El estudio de gestión menstrual que realizó el Sernac en agosto del 2021, parte indicando “Menstruar es un proceso fisiológico que no es una elección para las mujeres, jóvenes y hombres trans que menstrúan” estas personas menstrúan aproximadamente 8 años de su vida si consideramos día corridos y en Chile cerca de un 30% de la población vive este proceso mes a mes. Es un proceso caro y solitario que no todos hemos tenido la suerte de vivir dignamente y sin que afecte nuestras actividades del día a día. Lamentablemente para quienes no han sido tan afortunados, esto empeoró aún más con la Pandemia.

Según la Unesco, unas 130 milones de niñas y adolescentes en el mundo dejaron de asistir a la escuela por diversas razones entre las cuales se encuentra la falta de productos de higiene utilizados durante la menstruación. En Chile, el estudio del Sernac, identificó que la mayoría de las personas que participaron del proceso declaran haber tenido algún problema para gestionar su menstruación en pandemia o haber tenido que realizar algún cambio en sus hábitos de consumo. En concreto, al consultar a las personas un 19% ha tenido dificultades económicas para acceder a productos de contención menstrual; un 13% dificultades de disponibilidad; un 12% dificultades económicas y de disponibilidad; un 5% dificultades de acceso a la información sobre este tipo de productos.

Sumemos a esto que en ese mismo estudio, el 47,1% de las personas contestaron que nunca les dieron una charla sobre higiene, salud y educación menstrual en sus establecimientos, es decir la falta de acceso a la información se torna un tema clave del que nos tenemos que hacer cargo pero contemplando también avanzar en otros aspectos como una regulación que permita acceder a estos productos de manera gratuita o al menos sin tener que pagar los impuestos adheridos, lo que bajaría sustancialmente su valor.

El movimiento Pink Tax ha logrado importantes avances en esta materia pero hay países como Nueva Zelanda y Escocia que han ido más lejos entregando gratuitamente productos para la menstruación en edificios públicos, como colegios y universidades.

En Chile, diputados de distintos sectores han impulsado iniciativas en esta materia pero aún no se ha concretado nada. Las Municipalidades por su lado han incorporado distintas iniciativas en la misma línea y si bien todo suma, al menos yo creo que falta abordarlo de manera integral para que ninguna persona  tenga que ver afectado su día a día por no saber o no contar con elementos que le permitan gestionar su menstruación de manera digna, ya que ella en sí misma no es una elección…. pero mientras esto no suceda, nos tenemos unas a otras para en conjunto ir en apoyo de quienes lo necesitan.

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